Para las personas es algo sumamente difícil de aceptar o entender, incluso siendo ya religiosos, el hecho de que sobre la tierra haya un Siervo de Dios y Apóstol de Jesucristo, aunque en ello se sustente la salvación de las almas, así que vamos a tratar de exponer vía las Sagradas Escrituras, un orden que Dios establece para que aquel que quiera acceder a las promesas de vida eterna, se someta fielmente sin desviarse ni a derecha ni a izquierda.
Dios creador del cielo y la tierra (universo) siempre ha buscado tener un solo pueblo, que le sirva de acuerdo a sus estatutos y que no vaya tras otros intereses que no sean santidad y buenas obras (Génesis 12:2, Tito 2:14, 1 Pedro 2:9), de tal manera que cuando El ha querido tener comunicación con la humanidad, ha levantado a un hombre como cabeza del pueblo para que le guíe en la misión que le establece, pues de otra manera sería un pueblo (cuerpo) sin cabeza, y podemos comprobar en la historia bíblica que cuando Dios se aleja de su pueblo, no hay un guiador dirigido por el mismo Dios y el pueblo se ve sometido a servidumbre y esclavitud (Exodo 1:13, Reyes 17:6, 2 Crónicas 36:20, Joel 3:6).